
A mediados de los años 50, Omer Naessens, un inmigrante y emprendedor de origen belga, se asoció con dos compatriotas para crear el primer secadero de madera del norte argentino, utilizando un innovador sistema de vapor de agua traído desde Bélgica. Junto con esto, fundaron una fábrica de pisos de madera que rápidamente se destacó por su calidad y durabilidad. En los años 60, los hijos de Omer continuaron con la fábrica, expandiendo la reputación de la empresa. Hoy en día, es su nieto quien sigue con la comercialización e importación de pisos, introduciendo productos nuevos como los flotantes y vinílicos, y ofreciendo insumos para la colocación y restauración de pisos.